Mar de Leva – Una batalla más, una victoria más

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(Por Farruco Sesto)

El Comandante Chávez usaba la expresión “golpe continuado” para exponer la idea de un proceso abierto de intentonas golpistas sucesivas, con encadenamiento de fases, una tras otra. Así la utilizó, por ejemplo, al rememorar aquellos tiempos de 2002 y 2003:

“cuando la oligarquía venezolana actuando como quinta columna del imperio se lanzó contra nosotros y hubo un golpe de estado y nos derrocaron sólo que por dos días y luego lanzaron aquella desestabilización, aquel golpe continuado económico, político, mediático, guerra sicológica, terrorismo…”

El Comandante estaba claro es su señalamiento a los promotores de ese golpe:

“la oligarquía venezolana actuando como quinta columna del imperio.”

Más directo y preciso no se puede ser. Y en eso siguen los mismos escuálidos actores hasta hoy.  Ese golpe continuado es el mismo, todo el tiempo, desde los inicios de la Revolución Bolivariana, cuando el pueblo llegó al poder con el Presidente Chávez, hasta el momento actual con el Presidente obrero Nicolás Maduro. Y hoy también, como siempre, en cada circunstancia, fracasando ellos y triunfando nosotros.

El episodio “Guaidó” es una batalla más en la serie de batallas con las que confrontamos la estrategia injerencista del imperio. Y por supuesto significa una victoria más para nosotros, en la ya larga serie de victorias con las que cada día nos crecemos como pueblo en revolución. Cada vez más fuertes nosotros, cada vez más afianzados y seguros, en la construcción de la definitiva independencia. Cada vez más débiles ellos, carne de la derrota, cada vez más desmantelados orgánicamente, anímicamente, vueltos polvo.

Esa es la realidad. Y es que nuestra revolución es invencible. Lo digo, con orgullo, basándome para ello en la profundidad de la conciencia que hemos ido adquiriendo en el proceso. Y no es que seamos seres especiales. Ni que tengamos una particular vocación de héroes ni de mártires. Pero, eso sí, somos un pueblo con gran sentido de la dignidad. Porque, sobre todo, somos gente sencilla, de la que sueña y ama.

Leales siempre, traidores nunca. 

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