Mar de Leva – La tormenta

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Mar de Leva - La tormenta

(Por Farruco Sesto)


La imagen de la tormenta, tomándola de La Tempestad de Shakespeare, fue usada como metáfora en repetidas oportunidades por el comandante Chávez para referirse a la voluntad de seguir navegando y de vencerla: “¡Sopla tempestad, sopla! Que te vamos a maniobrar, y además vamos a salir fortalecidos de cualquier tempestad, de cualquier dificultad, de cualquier tormenta.”

También es una imagen predilecta de los poetas. Y si no pregúntenselo a Gustavo Pereira qué tituló uno de sus libros “Declaración de amor con tormentas”.  O bien repitan con el Chino Valera Mora en Amanecí de Bala: “Aún en medio de las más terribles tormentas / siempre he optado por defender / la dignidad de la poesía” Y de nuestro Ramón Palomares: “Entra como si fuera un hombre / a caballo y pasa por el zaguán /sacudiéndose la tormenta.”

En un rango muchísimo más modesto, por mi parte recuerdo los versos de este poeta que conmigo convive: “Ni abrazos ni sonrisas para el que no se hizo a la mar, / que huido de las calmas / y ajeno a las tormentas / no tendrá  la alegría conquistada / de un amor esplendente.”
Lo que quiero decir, es que la tormenta está allí, y valga esa metáfora consagrada, para conocerla, para vivirla, para asumirla y para derrotarla. No hay vida sin tormenta. Ni en lo individual ni en lo colectivo. La tempestades, las dificultades en racimo, los duros episodios de la existencia, las jornadas de crisis, una tras otra, son consustanciales a la vida. Nos decía una vez Chávez en el consejo de ministros: “si ustedes creen que van a poder hacer siempre su trabajo bordeando las crisis, esquivándolas, están muy equivocados. Las crisis están allí y hay que acometerlas y hay que superarlas.” La frase, por supuesto, no es literal, sino una versión que rescato de mi memoria. Pero la idea era exactamente esa.

De manera que esta tormenta que ahora vivimos pasará. Estoy seguro de ello. Pueblo y gobierno lo están haciendo, a mi juicio, excelentemente bien. Y no me refiero únicamente a la pandemia. Voy mucho más allá. Pues en el ámbito de la continuada tempestad que nos golpea desde hace tiempo, incluyo también todas las maquinaciones, las agresiones, los crueles ataques contra nuestra vida cotidiana, las amenazas, los bloqueos a los que se nos somete para conseguir nuestra imposible rendición.

Y aunque por el momento lo que nos toca es decir con el Comandante: “Sopla tormenta, que tengo espacio para navegarte”, con toda seguridad derrotaremos al enemigo para alcanzar días de calma y de aguas tranquilas, saliendo de todo ello fortalecidos.  Así lo dijo Chávez.

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