Mar de Leva – La tercera línea

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Por Farruco Sesto.

 

El Presidente Nicolás Maduro, ha llamado a una “lucha renovada y frontal contra todas las formas de corrupción y por el surgimiento de una nueva ética patriótica, ciudadana, social, económica”. Creo que la mayoría del país, lo apoya en esto.

En relación al tema, quiero aportar una reflexión que creo oportuna.

De los tipos de corrupción, el que menos me preocupa en lo personal es el de algunos personajes públicos que aprovechan una situación de poder para hacer dinero, e incluso una gran fortuna. Tal vez es la corrupción más aparatosa y mediática cuando se descubre. Sobre todo porque es motivo de escándalo. Más les valdría a quienes dan tan mal ejemplo, que les ataran al cuello una piedra de molino y los echaran al mar, como dice Jesús el Nazareno. Y ojalá se cumpliera esa sentencia evangélica, metafóricamente hablando.

Pero hay dos situaciones de corrupción que me preocupan muchísimo más.

Una, es la que se produce cuando la corrupción se generaliza en el seno del pueblo, hasta perderse los resortes morales de una parte importante del colectivo. Es inmenso el daño que ello hace. Cuando el corrupto es el maestro, el policía, el enfermero, el guardia en alcabala,  el funcionario, el supervisor, el concejal, el agente de aduana, el vecino, el periodista, el transportista, el vendedor, el estudiante, el profesional de lo que sea… y pare de contar, su acción es como un virus que se expande.  Es terrible, lo que ello contribuye al debilitamiento de la moral de combate de un pueblo en revolución.

Desde mi punto de vista, esa corrupción extendida de los pequeños actos, es imperdonable y hay que atacarla de raíz. Como sea. Hace falta un plan estratégico para enfrentarla con instrumentos culturales, comunicacionales, morales… y penales.

La otra situación de corrupción que quiero destacar, es la de los “grupos de interés” ligados directa o indirectamente al poder político, que se van conformando como una red, pública y privada, que busca influir para su beneficio, tanto en las políticas de gobierno como en las decisiones concretas. Hasta torcerlas en algunos casos.

Esos grupos existen y actúan. Y tienen músculo. Seguramente no pocos de los errores y fallas puntuales de la Revolución, se deben a esa diabólica contrafuerza entreverada en distintos espacios de gobierno.

Si el Presidente Nicolás Maduro lanza esa tercera línea es por algo. Él maneja mas datos que nosotros. Confiamos de corazón en que pueda ganarles el pulso a tales grupos de interés. Sabemos que lo hará.

No hay que perder de vista que los “intereses privados” pertenecen al mundo del capitalismo. Lo de la Revolución son los grandes propósitos generales, que deben prevalecer por encima de todo.

El Comandante Chávez insistió en ello infinidad de veces: Por ejemplo, el 31 de diciembre de 2011, cuando hablaba de “la lucha contra los anti valores, la lucha contra el egoísmo, la lucha contra la corrupción esté donde esté, y disfrácese como se disfrace”.

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