La sal de la tierra

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(Por Farruco Sesto / Rua do progreso 31)

Con frecuencia surgen personas o grupos que logran transformar en ideas las aspiraciones profundas de una colectividad. Ideas con vocación de convertirse en hechos.

Son la vanguardia. Así se denominan en política.

Y si sus propósitos son de justicia y humanidad, entonces son la sal de la tierra.

La existencia de una vanguardia es imprescindible para encauzar los movimientos sociales y llevarlos a la victoria.

Sus liderazgos son indispensables.

¿Y cuál es su principal responsabilidad?

La tarea de la vanguardia es devolverle al pueblo con precisión lo que del pueblo recibe con confusión. De esta manera lo definió un poeta que pasó a la historia como gran timonel.

¿Ah, pero dónde está la vanguardia? ¿De qué modo se constituye? ¿Quién la conforma?

Una cosa sabemos: que para ser vanguardia no basta con la propia autodefinición.

Indispensable es que otros la reconozcan como tal.

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