«Aceleremos el colapso del gobierno venezolano aunque matemos a la población de hambre»

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(Por Clara Sánchez)

“el impacto será contra todo el pueblo, el ciudadano común y corriente de las comunidades […] en este momento quizás la quizás la mejor resolución sería acelerar el colapso aunque produzca un período de sufrimiento mayor en términos de meses o años”

William Bronwfield
exembajador de EEUU en Caracas (2018)

En el 2013, Venezuela adelantaba notablemente con dos años de anticipación el cumplimiento de la meta 1c, relativa a la subnutrición, y en el 2015 recibía de la FAO el “Reconocimiento de progresos notables y excepcionales en la lucha contra el hambre”, en otras palabras, desde el 2007, había mantenido esta cifra por debajo del 5 %, correspondiente a la disminución a menos de la mitad de las personas que padecían hambre desde 1990. Por primera vez en la historia, la población venezolana alcanzaba los más altos niveles, en los estándares mundiales de alimentación, relativo al hambre y la subnutrición de los Objetivos del Milenio y la Cumbre Mundial de Alimentación[1].

Desde el año 2014, ligado a la crisis sistémica relacionada a los bajos precios del petróleo a nivel mundial que disminuyó el ingreso al país, para lo cual evidentemente no se estaba preparado, se exacerbaron vulnerabilidades, que otros actores principalmente EEUU, en estas condiciones aprovechan para pretender acabar con el Estado – Nación, comenzando por la promulgación de la «Ley de defensa de derechos humanos y sociedad civil en Venezuela»  o «Ley Pública 113-278», donde el Congreso estadounidense otorgó a la presidencia de los Estados Unidos un conjunto de poderes excepcionales (bajo la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional) para bloquear activos y prohibir transacciones financieras desde Venezuela[2], hasta la firma en el 2015 de la Orden ejecutiva de Obama declarándola “una amenaza inusual y extraordinaria”, sumada a sanciones unipersonales a funcionarios y empresas, base para el resto de las acciones unilaterales, consecutivas e interminables que se ejercen sobre el país para ahogar su economía[3] y mantener permanentemente la desestabilización política que haga colapsar más allá del gobierno, al Estado – Nación.

A partir de este enfoque es indispensable analizar el tema, porque desde el 2014, la población venezolana, es objetivo para debilitar el Poder Nacional, pues su afectación cada vez en mayor medida, auspiciado por la aplicación de estas sanciones por parte de EEUU, con el fin de desmejorar sus condiciones de vida “aunque se produzca un período de sufrimiento en términos de meses o años”[4], busca reducirla en cantidad, calidad, mellando su carácter y moral nacional; si la migración venezolana es el tema que se abandera constantemente[5], el hambre es la punta de lanza, por la cual las sanciones han estado principalmente dirigidas a PDVSA, puesto que “es la única empresa que produce (…) divisas (e) ingresos, para el pueblo venezolano”[6], con su sanción “el impacto (es) contra todos, el ciudadano común y corriente de las comunidades, (…) la mejor resolución (para) acelerar el colapso”[7], cuyo fin es resquebrajar indicadores vitales para la existencia de su población, puesto que es la alimentación un indicador del nivel de desarrollo y de importancia geopolítica, “relacionado con todas las capacidades del ser humano para progresar, luchar, vivir y reproducirse, de tener mayor rendimiento laboral y calidad de trabajo, así como el desarrollo de la inteligencia pudiendo elevar los niveles de enseñanza y cubrir las exigencias científicas y tecnológicas que permitirán adelantar un proceso de industrialización”, por lo tanto generar el crecimiento y desarrollo[8] de Venezuela, a la que se le impide hacerlo y se amenaza con cualquier medio, incluyendo la intervención de militar.

En este sentido, citando el último informe de “El Estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo” publicado por la FAO, donde se da muestra de la estrepitosa caída de ciertos indicadores, sobre todo en el último trienio y particularmente en el último año, donde la población con hambre en Venezuela medida a través del Índice de Prevalencia de Subalimentación[9] (IPS) comienza a trepar 1,3 millones de personas en 2016[10], alcanzando las 3,7 millones de personas en 2017[11] y abarcando el 21,2 % de la población, unas 6,8 millones de personas para 2018[12], se pretende no sólo mostrar el incremento del IPS o de la población que carece de energía alimentaria suficiente para llevar una vida activa y sana desde el 2014 a 2018; el objetivo es poder responder el ¿por qué se incrementa este valor?, más allá de la simplista explicación política, desde que se inició, intentando catalogarla de “crisis humanitaria” y “violación de derechos humanos” por parte del gobierno nacional. Ver imagen 1.

Imagen 1. Combinación de series de trienios a partir de 2014 del Índice de Prevalencia de Subalimentación (IPS) en Venezuela (millones de personas)

Entre el 2014 y 2016, Venezuela comienza a transitar por una crisis económica, incidiendo negativamente en el acceso oportuno de alimentos a la población, sobre todo de aquellos de consumo masivo y con control de precios, relacionados a la dieta nacional, cuya disponibilidad suficiente y estable había mermado, con evidente atención en las marcas y presentaciones controladas por los oligopolios de empresas nacionales transnacionalizadas y transnacionales, disminuyendo la oferta, ocasionando la elevación de precios, provocando el acaparamiento y el contrabando y por lo tanto, vulnerando la seguridad alimentaria[13], y que la FAO pese a la escasez de ciertos productos y tensión política, generados sobre todo por las llamadas “guarimbas de La Salida” encabezadas en ese entonces, por el opositor López, consideraba lejos de una crisis alimentaria. Al día de hoy, aunque Venezuela entre en la clasificación de IPS “moderadamente alta», el país no está en el nivel de condición de inseguridad alimentaria aguda en grado de crisis, en este sentido la FAO advierte a todos los países en su informe, “la necesidad de protegerse frente a la desaceleración y el debilitamiento de la economía” en la cual, comienzan a transitar o transitan.

La CEPAL por su parte, indicaba que el contexto que afectaba al país en su crecimiento económico, generando el proceso de contracción, se explicaba en “las mayores caídas de los precios de productos energéticos y metales”[14]; así como, en términos de intercambio, caía en los países exportadores de hidrocarburos como Venezuela, el valor de las exportaciones e importaciones, las cuales eran menor. Adicionalmente, mostraba como había aumentado el índice Nacional de Precios, que como puede verse en Venezuela, su registro histórico se mantenía por debajo del promedio de América Latina y El Caribe, incrementándose exponencialmente a partir del año 2015 (ver imagen 2.).

Imagen 2. Histórico del promedio del Índice Nacional de Precios de Venezuela

Ya en el 2019, y con otros años sobre la mesa, es innegable que el incremento de la subalimentación en Venezuela, es a partir del 2014, con la caída abrupta de los precios del petróleo; en comparación al 2015, dejaba de percibir 2.185 millones de dólares, el -72 % de los ingresos con respecto al año anterior; y en 2016 percibía -90 % (-738 millones de dólares), respectivamente (ver imagen 3); y que en consonancia con la FAO[15], es lógico para un país clasificado como dependiente de productos básicos (petróleo), relacionado a las exportaciones, importador de alimentos, en vía de desarrollo y de ingreso mediano alto; misma correlación de CEPAL.

Imagen 3. Caída de los ingresos petroleros de Venezuela 2014 – 2016

Esta caída de ingresos es considerable y necesariamente debe ser tomada en cuenta al realizar cualquier análisis para cualquier país, sobre todo si éste complementa con la importación de alimentos, las cantidades que no alcanza a producir nacionalmente o que por condiciones edafoclimáticas no se pueden producir aún, y que para efectos de la FAO, no se distingue si los alimentos son importados o nacionales, sólo que exista la disponibilidad calórica. Tanto fue el impacto, que entre 2014 y 2015, las importaciones del comercio agroalimentario se redujeron de 8.645 a 3.848 millones de dólares[16], esto quiere decir alrededor del 55 % en un solo año, y su efecto más marcado en el año posterior; y por otro lado Venezuela seguía asediada con la aplicación de sanciones, iniciándose justamente en el año 2016, el cierre de cuentas internacionales a bancos e instituciones venezolanas, incluyendo a PDVSA[17], entre los que destacan Commerzbank, Citibank y Novo Banco[18], entre otros.

Por otra parte, en 2017 cuando comenzaba muy tímidamente el repunte de los precios del petróleo, lo que generaría mayores ingresos a la nación y con ello detener paulatinamente la crisis económica, puede observarse cómo, se aumentan las sanciones particularmente contra CITGO y PDVSA, se despliega por el Departamento del Tesoro de EEUU alertas para detectar las transacciones con Venezuela y sus empresas y continúa el cerco financiero a través del bloqueo de cuentas y recursos en el Credit Suisse, Novo Banco, Banco Suizo USB y otros. Y en 2018, con la persecución iniciada el año anterior a cualquier transacción de instituciones, banco y empresas venezolanas, se apunta directamente a la confiscación de CITGO – PDVSA, incluyendo el comercio a través del oro venezolano y su moneda criptoactiva El Petro.

Si Venezuela es perseguida para evitar transacciones de sus instituciones, banco y empresas, es lógico que en cualquiera de estos movimientos, se afecte la adquisición de alimentos o materias primas para la agroindustria o para su producción primaria, y que aunque se intente negar, aludiendo a que las sanciones contra Venezuela apenas iniciaron este año, sólo basta buscar los titulares en cualquier página web de noticias que se considere, durante años anteriores y allí tendrá su respuesta.

Igual podemos hacer un pequeño resumen, con ejemplos que permitan recuperar la memoria corta, permitiendo ver claramente que la persecución y el impacto no es sólo contra el gobierno venezolano, es contra su población, la cual debe padecer en carne propia, las carencias que permitan alcanzar el cambio de régimen que tanto promueve EEUU a través de las sanciones y bloqueo económico y financiero, acompañado por la Unión Europea.

En 2016 con los bajos ingresos y asociado a las primeras sanciones, Venezuela dejó de recibir 3 millones 930 mil toneladas métricas de alimentos; en 2017 ascendió a 6 millones 150 mil toneladas métricas adicionales. A este escenario, desde el 2016 el gobierno venezolano responde con la creación de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), basado en la organización de las comunidades dentro del territorio local, como herramienta para paliar los embates que afectan a la población, relacionado a los alimentos de consumo masivo y convirtiéndose en la entrega de alimentos a puerta de casa, con subsidio directo, que inicialmente llegaba a 3 millones de familias y actualmente alcanza las 6 millones, ubicadas desde los barrios más populares como San Juan, El Valle o Catia hasta las zonas de clase media y media alta como Los Chorros, La Urbina y El Márques en Caracas, afines al gobierno u opositores; bueno este programa no escapa a la persecución, y cada día que pasa se convierte en el blanco preferido para la aplicación de cualquier medida que impida que esta forma de distribución de alimentos llegue a las familias beneficiadas, con la excusa de “evitar negocios del régimen”[19], o la satanización a la que es expuesto el programa constantemente y que el “informe Bachelet”[20] auspicia, en una cara que “no cubre las necesidades nutricionales” y en la contracara, que no se incluyen personas contrarias al gobierno.

Si en el 2017, los bancos internacionales devolvían 23 operaciones financieras, destinadas a la compra de alimentos, otros insumos básicos y medicamentos por 39 millones de dólares, en el 2018 el gobierno colombiano bloqueaba el envío de 400 mil kilos de alimentos del programa de subsidio alimentario de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP); se interrumpía la adquisición de 18 millones de cajas de alimentos subsidiados de este mismo programa, por trabas impuestas por el sistema financiero estadounidense; se devolvían por bancos europeos 29,7 millones de dólares para pago de alimentos; y el JP Morgan hacía lo propio con 28,1 millones de dólares para pago de buques con cargas alimentarias; además de las sanciones e inhabilitación a funcionarios venezolanos que administran los programas de provisión de alimentos, impidiéndoles firmar acuerdos comerciales o convenios internacionales que favorezcan la política alimentaria de Venezuela. Esto y más, lo han demostrado investigadores venezolanos[21], permitiéndose inclusive dar ejemplos para reconocer la magnitud del ataque, entre los que destacan que sólo “con los 1.200 millones de dólares que Inglaterra tiene retenidos en oro (venezolano) se adquieren alimentos para 6 millones de hogares por 6 meses”.

Si Ud. se pregunta ¿porque disminuyó la subalimentación en Venezuela desde 1999 a 2014, tiene la respuesta, el control soberano de los hidrocarburos, asociados a elevados precios del petróleo, y políticas de control aplicadas al sistema agroalimentario, permitieron cubrir la necesidades históricas de alimentación de la población venezolana; ¿Por qué aumentó desde 2014? bajaron los precios del petróleo dramáticamente y se inicia por la administración Obama el asedio al país; y ¿porque no disminuye a partir del 2017 que aumentaron los precios? también tiene respuesta, se desenmascaró el asedio disimulado al país sudamericano con sanciones y bloqueos económicos y financieros, particularmente contra cualquier movimiento de PDVSA y CITGO, corazón del ingreso de divisas de la nación en relación al 95 % del total, con el fin de evitar cualquier tipo de recuperación económica; y ¿Por qué no se usa otros recursos, Venezuela es rica en recursos? Usó el oro y sancionaron el comercio venezolano a través de él, incluyendo su criptomoneda El Petro.

No nos atrevemos a proyectar el futuro, si puede o no, revertirse esta situación con la puesta en marcha de métodos alternativos adecuados, innovadores y revolucionarios que puedan ejecutarse en el marco del fuerte bloqueo que sufre el país; de lo que si estamos seguros, es que EEUU busca asfixiar al gobierno venezolano para acelerar el colapso, aunque mate a la población de hambre “en un período de sufrimiento en términos de meses o años”[22].


[1] (FAO, 2013) Reconocimiento de la FAO a Venezuela. Recuperado el 2019, de http://www.fao.org/americas/noticias/ver/es/c/230150/

[2] (Misión Verdad, 2019) La falsa narrativa del inicio del bloqueo contra Venezuela en 2019. Recuperado el 18 de 07 de 2019, de http://misionverdad.com/COLUMNISTAS%20/las-sanciones-contra-venezuela-no-empezaron-en-2019

[3] (Curcio, 2019) Impacto de la guerra económica contra el pueblo de Venezuela. Caracas: FUNDALATIN.

[4]  (TERCERA INFORMACIÓN, 2019) Exembajador sugiere «acelerar el colapso» de Venezuela. Recuperado el 18 de 04 de 2019, de https://www.tercerainformacion.es/video/2019/01/30/william-brownfield-ex-embajador-de-eeuu-en-caracas-durante-una-entrevista-de-octubre-de-2018-en-este-momento-quizas-la-mejor-resolucion-seria-acelerar. En entrevista en octubre de 2018 a William Bronwfield, exembajador de EEUU en Caracas, en relación a las sanciones que aplica EEUU contra Venezuela y particularmente contra PDVSA afirma: “es la única empresa que produce en estos momentos divisas, ingresos, para el pueblo venezolano. Si vamos a sancionarla, el impacto será contra todo el pueblo, el ciudadano común y corriente de las comunidades […] en este momento quizás la mejor resolución sería acelerar el colapso aunque produzca un período de sufrimiento mayor en términos de meses o años […]Ese es el argumento por qué no hoy, por qué hemos esperado tanto, por qué no lo hacemos mañana». A la fecha ya ha sido sancionada PDVSA en varios aspectos.

[5] (Sánchez, La importancia de la población como factor del Poder Nacional, 2019) Recuperado el 18 de 07 de 2019, de Alimentos y Poder: csanchezyg.com/2019/06/07/la-importancia-de-la-poblacion-como-factor-del-poder-nacional/

[6] (TERCERA INFORMACIÓN, 2019) Exembajador sugiere «acelerar el colapso» de Venezuela. Recuperado el 18 de 04 de 2019, de https://www.tercerainformacion.es/video/2019/01/30/william-brownfield-ex-embajador-de-eeuu-en-caracas-durante-una-entrevista-de-octubre-de-2018-en-este-momento-quizas-la-mejor-resolucion-seria-acelerar.

[7] (TERCERA INFORMACIÓN, 2019) Exembajador sugiere «acelerar el colapso» de Venezuela. Recuperado el 18 de 04 de 2019, de https://www.tercerainformacion.es/video/2019/01/30/william-brownfield-ex-embajador-de-eeuu-en-caracas-durante-una-entrevista-de-octubre-de-2018-en-este-momento-quizas-la-mejor-resolucion-seria-acelerar.

[8] (Sánchez, 2019) Chávez y sus opciones sobre la mesa. Recuperado el 04 de 05 de 2019, de ALIMENTOS Y PODER: csanchezyg.wordpress.com/2019/04/28/chavez-y-sus-opciones-sobre-la-mesa/

[9] La prevalencia de la subalimentación es el indicador tradicional de la FAO para realizar un seguimiento del hambre, además de ser el indicador 2.1.1 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, es una estimación de la proporción de la población que carece de la suficiente energía alimentaria para llevar una vida saludable y activa.

[10] (FAO, 2017) Panorama de la seguridad alimentaria y nutricional en América Latina y El Caribe 2017. Recuperado el 18 de 07 de 2019, de http://www.fao.org/3/a-i7914s.pdf

[11] (FAO, 2018) Panorama de la seguridad alimentaria y nutricional en América Latina y El Caribe. Recuperado el 10 de 04 de 2019, de Desigualdad y sistemas alimentarios: http://www.fao.org/3/CA2127ES/CA2127ES.pdf

[12] (FAO, 2019) Panorana de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo. Protegerse frente a la desaceleración y el debilitamiento de la economía. Recuperado el 18 de 07 de 2019, de http://www.fao.org/3/ca5162es/ca5162es.pdf

[13] Seguridad alimentaria: Situación que se da cuando todas las personas tienen, en todo momento, acceso físico, social y económico a suficientes alimentos inocuos y nutritivos para satisfacer sus necesidades alimenticias y sus preferencias en cuanto a los alimentos a fin de llevar una vida activa y sana. Con arreglo a esta definición, pueden determinarse cuatro dimensiones de la seguridad alimentaria: disponibilidad de alimentos, acceso físico y económico a los mismos, utilización de los alimentos y estabilidad a lo largo del tiempo.

[14] (CEPAL, 2016) Estudio económico de América Latina y El Caribe 2016. Recuperado el 26 de 07 de 2016, de http://wwww.cepal.org/sites/default/files/presentation/files/final-estudio_economico-julio_26-2-16_ppt.pdf

[15] (FAO, 2019) Op cit.

[16] (FAO, 2016) Panorama de la seguridad alimentaria y nutricional en América Latina y El Caribe 2016. Recuperado el 18 de 07 de 2019, de http://www.fao.org/3/a-i6747s.pdf

[17] (Curcio, 2019) Impacto de la guerra económica contra el pueblo de Venezuela. Caracas: FUNDALATIN.

[18] (Curcio, 2019) Op Cit

[19] (Informe21.com, 2019) Agregó que Maduro utiliza además el programa CLAP para «comprar» el apoyo de la elite militar, al permitirle «importar alimentos a precios inflados y recibir sobornos», además de dejarle que extraigan «algunos de los alimentos importados y venderlos para obtener ganancias». Marco Rubio dice que Maduro usa su programa CLAP para controlar al pueblo. Recuperado el 18 de 07 de 2019, de https://informe21.com/politica/marco-rubio-dice-que-maduro-usa-su-programa-clap-para-controlar-al-pueblo

[20] (Consejo de Derechos Humanos 41 período de sesiones., 2019) Informe de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos sobre la situación de los derechos humanos en la República Bolivariana de Venezuela. Recuperado el 18 de 07 de 2019

[21] (Curcio, 2019)

[22]  (TERCERA INFORMACIÓN, 2019)

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