Mar de Leva – Cuando el soldado es pueblo

(Por Farruco Sesto)

Toda revolución, como acontecimiento extraordinario para cambiar el mundo de base, es un milagro histórico de las fuerzas sociales. Un milagro extremadamente complejo que, a su vez, está compuesto de diversas manifestaciones prodigiosas. 

En nuestro caso, el de la Revolución Bolivariana, uno de los prodigios más asombrosos fue la transformación profunda de nuestras fuerzas armadas cuartorepublicanas (aquellas mismas del 27 de febrero) en lo que hoy es nuestra Fuerza Armada Nacional Bolivariana.“Culpa” de Chávez ¿no es cierto?

Pienso en estas cosas a raíz de los graves acontecimientos en Chile, donde los militares no solo siguen sirviendo de brazo represor, sino que son el principal sostén estructural del régimen neoliberal y antipopular que allí tomó el poder desde el asesinato de Allende. En Chile, como en muchos otros países de Nuestra América, está pendiente la transformación de su institucionalidad militar, lo cual tiene que ser un objetivo esencial de los pueblos. Y, por supuesto, también de los gobiernos, digamos, progresistas, cada vez que la izquierda tenga la oportunidad de conducir una nación, aunque no sea en situaciones estrictamente revolucionarias. 

¡Qué orgullo para nuestro pueblo contar con una FANB que se autoreconoce bolivariana, revolucionaria, socialista, humanista y profundamente chavista! ¡Y qué herramienta tan poderosa la unidad cívico-militar! ¡Indispensable para la consolidación de la soberanía en el marco del proyecto emancipador!Nos felicito por ello.

Hace muy pocos días, el canciller chileno amenazaba con un bloqueo naval y aéreo contra Venezuela en el que, según decía, Chile estaría dispuesto a participar. ¡Pobre idiota! ¿En cuál extraño mundo estará viviendo ese señor? Por el momento bastante tiene con atender su casa que se estremece y cruje por todas partes. 

Nota complementaria:
Tal vez no sea este el lugar adecuado, pero me permito anotar una sugerencia para algunos alcaldes y alcaldesas. En Venezuela hay más de una ciudad con su “Avenida de las Fuerzas Armadas”.  Y  puesto que lo simbólico tiene un peso esencial en nuestro proceso, tal como lo aprendimos de Chávez, me pregunto si no sería ya la hora de actualizar ese nombre cambiándolo por “Avenida de la Fuerza Armada”.  Así, en singular, creo, humildemente, que estaría más en consonancia con nuestra verdad.