The image represents the concept of global connection, the Internet connects not only the hardware things that we're accustomed but food, clothing, daily utensils

Por Antonio Aguillón

 

Melbourne, Australia. Parece un lugar lejano para para pensar en abastecernos de comida pero, aunque lo sea, de allí partió en el 2012 una iniciativa que resolvería un problema grave que padecemos los mortales hoy día: lidiar con los intermediarios que pululan en el ciclo producción-distribución-consumo de productos alimenticios.

La organización se llama Open Food Foundation y reúne a un grupo de productores, consumidores, centros de acopio de alimentos, entusiastas del hardware y software libre, entre otros, para lograr sus objetivos. Entre estos están acercar -en términos literales- a quienes producen cosas que se comen y el resto de nosotros que las consumimos.

 

 

Tecnología y comida: ¿agua y aceite?

No lo parece. Así, desde el sitio en internet de la asociación hay un vínculo a la Open Food Network, su primer proyecto, desde donde se puede descargar una aplicación desarrollada por ellos bajo licencia AGPL (Affero General Public License) con la cual el interesado obtiene un sitio de comercio electrónico para sus productos. Como valor agregado, la aplicación añade a la búsqueda la localización espacial lo que resulta beneficioso para efectos de transporte de las mercancías. El licenciamiento AGPL le agrega un plus al asunto: ella obliga legalmente al interesado a compartir el software del que se ha beneficiado. Todo esto, además, acompañado de versiones para teléfonos inteligentes.

 

El internet de las cosas y la fundación

En la actualidad, la fundación se encuentra desarrollando un proyecto que ayudará a los productores en la gestión, manejo y monitoreo de sus granjas. He aquí donde entra el hardware libre en auxilio. Se trata de implementar sensores para que el granjero tenga en tiempo real data sobre la temperatura, nivel de pH, humedad y otras variables que se puedan agregar.

En esta iniciativa la organización cuenta con la ayuda de proyectos comoArduino o Raspberry Pi (en palabras sencillas, son computadoras del tamaño de una tarjeta de cajero automático y el software que las hace funcionar) y que tienen la ventaja de permitir a los interesados -y capacitados para tal fin- modificar según sus necesidades dichos aparaticos.

Todo lo comentado cuenta, también, con la buena nueva de que legalmente no enfrenta dificultades con grandes supermercados, compañías de tecnología o sus relacionados ya que el mundo en general se ha anotado un gran acierto al desarrollar cosas fuera del mundo del copyright. Al menos en principio…

Finalmente, la asociación invita a todo el que se motive (ya sea como productor, desarrollador de software, electrónico, etc.) a vincularse con el proyecto.

A lo mejor así podemos resolver alguno de los problemas que vivimos en la actualidad…